Por lo general, las mujeres solemos ser más sensibles que los hombres, pero son ellos que sufren más cuando las relaciones amorosas se terminan.
A los hombres les cuesta más que a las mujeres asimilar la amarga experiencia que implica una separación sentimental, es más difícil superarlo porque les cuesta pedir ayuda cuando lo necesitan, por su naturaleza “machista”.
Como “el hombre debe ser fuerte”, psicológicamente va estar más vulnerable al sufrir un rompimiento sentimental, mientras no pueda encontrar solidaridad entre sus pares, y mientras más sea su posición social tendrá menos oportunidad de hablar sobre su problema y por lo tanto será mayor la angustia sentimental.
Los hombres en un principio les cuesta aceptar la situación y se rehúsan a ver la realidad, es decir, pasan por la etapa de la negación, encerrándose en sus propios sentimientos tratando de seguir su ritmo de vida como si nada hubiera pasado”. Al “zambullidos” en esa situación, pueden llegar a descuidar su apariencia y ser menos eficientes en el trabajo. Incluso, tras quedarse sin su pareja, suelen deprimirse más que las mujeres. Las mujeres contamos con umbrales más altos para superar el dolor que los hombres, pueden ser más capaces de superar conflictos, porque saben buscar ayuda y se desahogan, escuchan las opiniones de los demás hallando soluciones.